martes, 9 de abril de 2013

Korrika, Sausalito y Tahoe


El viernes 22 de mayo, quedé con uno que solía tocar conmigo hace unos algunos años, al que no había visto desde hace tres, y por circunstancias de la vida hemos coincidido aquí. Estuvimos con otra gente con la que fuimos a cenar y después fuimos a la parte de arriba del bar en el que tocan piano al que tanto suelo ir. Allí estuvimos tomando algo y viendo como tocaba un grupo. Me llamó la atención una guitarra que estaban usando porque tenía los trastes inclinados.

Al día siguiente fui al Golden Gate Park a correr la Korrika. La estaban haciendo por todo Euskal Herria en ese momento y el “Basque Cultural Center” de San Francisco organizó una para que los vascos de la zona pudiésemos participar. He de decir que nunca lo había hecho en Bilbao, pero ya que estaba aquí me animé. Estuve con el amigo del día anterior y algunos alumnos de la universidad de Mondragon. Corrimos kilómetro y medio y después comimos paella (no es que sea vasca precisamente, pero estaba muy buena). En cuanto a correr, me habían dicho que se corría muy despacito, pero no fue así, la gente se animó y empezó a darlo todo. Llegué muy cansada al final, contenta de que el recorrido no fuera más largo.

También toqué un poco la txalaparta, lo último que me esperaba yo al venir aquí era que iba a tocar este instrumento.





A la noche estuve un rato en el hostal de los estudiantes y después nos fuimos de fiesta al “Slice”. No es el mejor sitio para ir fe fiesta, pero por lo menos no tuve que pagar entrada ;D Cuando les dije a mis amigas que había ido allí otra vez, no entendían porqué lo había hecho. “¿En serio, Ana?¿A ese sitio?¿Porqué?.....”

El domingo 24 iba a ir a una pelea de globos en Dolores Park con dos amigos, pero una llegó muy tarde (algo que llevan en la sangre los brasileños) y nos lo perdimos. Pasamos la tarde allí y después mi amiga y yo fuimos al centro a quedar con otra brasileña, que por supuesto vino tarde, para ir a cenar. Ellas tenían necesidad de comida brasileña, pero el restaurante estaba cerrado y nos quedamos con las ganas. Habrá que ir otro día.

El martes 26 quedé con el amigo que tocaba conmigo durante mis horas libres. Estuvimos andando por Embarcadero, Pier 39 y Fisherman's Wharf. Comimos allí y luego me tuve que ir a buscar a los niños y a llevarles a sus actividades.

El miércoles el niño pequeño no tuvo clase, por lo que decidí ir a la playa porque se que le gusta mucho a hacer castillos de arena. Estuvimos un rato jugando, comimos y enseguida de puso a llover. Nos fuimos a casa haciendo una carrera a la lluvia, como decía el niño, y parece que le ganamos por mucho, porque allí hacía sol, aunque al de un par de horas nos alcanzó.

Un día, le prometí al niño pequeño que la próxima vez que fueran a la piscina iría con ellos. El jueves el padre le dijo que podían ir a la piscina o al cine. Yo di por hecho que irían al cine y decidí que quería pasar una tarde tranquila. Pero el niño insistió en que quería ir a la piscina y me hizo chantaje emocional por lo que al final accedí a ir con ellos. Lo prometido es deuda.

La piscina estaba en un club privado de tenis y natación, estaba al aire libre pero el agua estaba caliente. Estuvimos allí un rato y después fuimos al cine a ver la película “The Croods”. La película era divertida, pero no pude disfrutar mucho de ella porque mis ojos empezaron a picar y me salían lágrimas constantemente. Casi parecía que estaba llorando. Cuando salimos del cine veía como si habría humo a mi alrededor. Nunca me había pasado esto. El niño pequeño estaba casi igual. Al llegar a casa el padre nos dio unas gotas, mis ojos se relajaron un poco, pero aun me picaban. La próxima vez que vaya a la piscina llevaré gafas.


El viernes 29 la familia se fue pronto a esquiar y yo me quede en San Francisco. Mi intención era ir pero iba a llover en la estación de esquí y a mi la combinación de lluvia y nieve no me gusta mucho. Quedé con el que tocaba conmigo y fuimos al Golden Gate Park con la intención de ver un museo, pero al final nos sentamos en el parque a comer y nos quedamos hablando todo el rato. A la tarde quedamos con su vecina de toda la vida, que ahora vive aquí (que pequeño es el mundo) y fuimos a un bar a tomar algo. Más tarde fuimos a cenar hamburguesas a un sitio que me decían que eran muy buenas, y he de decir que no me desilusionó nada.

El domingo fui con mis amigas a Sausalito, un pueblo que está cruzando el Golden Gate. Allí tomamos el brunch, estuvimos dando un paseo, y fuimos a ver las casas flotantes. También vimos navegar aquellos barcos que fui a ver en febrero. En una de nuestras múltiples paradas para sacar fotos, estábamos en un pequeño puerto, y una amiga dejo el bolso en el suelo, pero hacía mucho viento y estuvo a punto de caer al agua. La reacción de mi amiga al ver que su bolso podía precipitarse al agua fue agarrarse a otra amiga y estirarse todo lo posible para alcanzarlo. Con esto solo consiguió complicarse mucho para coger su bolso, cosa que no hizo, y casi hace que ellas dos caigan al agua. Al final yo cogí el bolso y nada ni nadie cayó al agua.










Cuando volvimos a San Francisco decidimos ir a echar una partida de bolos, que no nos dio tiempo a terminar porque aquí no alquilas la pista por partidas, sino por tiempo.


El viernes 5 de abril los niños, la madre y yo fuimos a Tahoe. Paramos en Davis a comer y después de comprar unas cosas nos pusimos en marcha otra vez. Una vez en Tahoe organizamos un poco la casa y nos fuimos al lago. Allí pudimos disfrutar de unas bonitas vistas. Casi toda la nieve se ha derretido, especialmente donde da el sol, y todo está muy verde y muy bonito.

El sábado fuimos a esquiar. Lo pasé muy bien y fui a la parte de saltos a saltar un poco y estuve bajando una pista hacia atrás y dando vueltas, muy divertido. De camino a casa paramos junto a un río y andamos un poquito.


Ese día hicimos “Scones” para desayunar, pero al parecer no quedo muy bien y pensamos en que podíamos hacer para que supiera mejor. La solución fue cubrirlos de chocolate. Para eso hicimos lo que se nos da mejor a la madre y a mí, hacer desaparecer cosas, en este caso unos conejos de chocolate. Los fundimos y pusimos por encima de los scones, como teníamos chocolate de sobra también cubrimos unas fresas de chocolate y algunos frutos secos. Todo quedó muy bueno.

El domingo hubo caras de felicidad al ver el chocolate. Por suerte los niños no saben de donde salió el chocolate, porque habríamos tenido más que lágrimas, y eso que se lo comieron. Fuimos a esquiar un poco y al mediodía la madre, el niño pequeño y yo fuimos a tomar un aperitivo junto al lago. Comimos unos langostinos con bacon y calamares. En ese momento eché de menos los calamares con un poco de limón, porque estos estaban con un rebozado muy grueso sobre una especie de mermelada. También probé una limonada de fresa, que estaba muy buena. He buscado una receta a ver si alguien se anima a preparármela algún día. Pone que sale un galón de limonada, que son casi cuatro litros, tal vez es mejor reducir las cantidades.

Receta de limonada de fresa:
- 2 tazas de zumo de limón fresco
- 2,5 tazas de azúcar
- 2 tazas de fresas frescas
- 12 tazas de agua

Hacer un puré con las 2 tazas de fresas. Mezclar el zumo de limón y el azúcar hasta que el azúcar se disuelva. Agregar el agua y añadir el puré de fresas. Mezclar bien. Servir sobre hielo y decorar con una rodaja de limón o fresa.

Después del aperitivo fuimos a casa a recoger todo y a comer. Cuando salí de la casa cayeron dos maderas del tejado y casi paso a mejor vida. Llego a estar un paso mas adelante y me habrían caído encima. Por suerte solo fue un susto. Resulta que ahora están aislando la casa, y habían dejado esas maderas en el tejado, pero hacía muchísimo viento y cayeron.

Fuimos a buscar al niño mayor y nos pusimos de camino a San Francisco. Cómo es habitual en estos viajes, paramos en Davis. Estuvimos en un parque y jugando al baloncesto, donde tuve un pequeño accidente porque había una parte del suelo que resbalaba , podéis imaginaros qué pasó. Cenamos unas hamburguesas muy ricas. Parece que últimamente como muchas, pero siempre lo más sanas posibles, no de las cadenas de comida rápida.